¿Cuando
comenzó su inquietud por las artes marciales?
Mis
comienzos en los deportes fueron poco fructíferos, puesto
que, de niño no recuerdo haber participado en alguna
competencia o en alguna disciplina de importancia, pero mi inquietud
hacia las artes marciales comenzó a los 14 años.
¿Podríamos decir
entonces que usted hace taekwondo desde los 14 años?
No,
a esa edad el taekwondo aún no llegaba a Chile. Primero
incursione en ju-jit-su con unos amigos, conjuntamente practiqué
boxeo en un club de barrio, a lo cual mi madre se opuso tenazmente,
pero el medio en el cual vivía me obligaba a seguir ese
camino, está demás decir que ahí imperaba
la ley del mas fuerte, no recuerdo nunca haber iniciado una
pelea pero jamás huí de ninguna. Yo era muy delgado
y con una estatura media. Había oído hablar del
Karate y me llamo mucho la atención, pero por los escasos
recursos económicos me fue imposible estudiarlo.
¿Y en que momento conoció
el taekwondo?
Cumpliendo
con mi periodo de conscripción militar, conocí
el taekwondo donde se creo un curso de instructores para el
ejército en esta disciplina. Cuando vi a los maestros
coreanos con la gracia y plasticidad que demostraban sus técnicas
de combate, es que supe que era la disciplina que había
estado esperando. Sin tener mucha coordinación ni resistencia
me inicié en las fuertes y diarias prácticas.
Comencé a desarrollar destrezas y a adquirir conocimientos
técnicos a fuerza de dolor y cansancio.
¿Y desde ahi que nunca
mas dejo de hacer taekwondo?
Lamentablemente
no, los maestros que nos hacían la enseñanza tuvieron
que volver a su país cuando terminó el periodo
que cumplían en Chile como intercambio cultural, fue
ahí cuando comencé entonces un peregrinaje practicando
y observando la calidad de diferentes escuelas de artes marciales
sin que ninguna llenara o alcanzara medianamente a encantarme
como lo había hecho el taekwondo.